La importancia de desparasitar a nuestro animal

  • Para ti: La desparasitación periódica de un animal de familia es fundamental tanto para la salud del animal como la nuestra. 
  • Para tu animal: porque disfrutará de una mejor salud.
  • Para la especie canina y felina: porque ayudarás a mantener un control de la parasitosis y las enfermedades zoonoticas.
  • Para la sociedad:
    • Porque los animales sin desparasitar pueden representar un peligro para ellos mismos y para las personas.
    • Porque los animales no desparasitados pueden ser motivo de problemas de salud para los humanos.
    • Porque fomentando el respeto hacia los seres vivos nos dignificamos como personas.

Desparasitar a los animales de familia es importante porque...

Los parásitos, son seres vivos que viven a costa de otro ser vivo superior (llamado por ello hospedador), habitando dentro o sobre ellos y alimentándose de partes de su organismo o de sustancias alimenticias ingeridas por éstos. A los parásitos que viven sobre el animal hospedador reciben el nombre de parásitos externos; los que viven dentro del hospedador, son los parásitos internos. Las mascotas se infestan con parásitos bien al entrar en contacto directo con otros animales parasitados o bien al pasear por zonas contaminadas con huevos o con larvas de estos parásitos (también por ingestión al chupar el suelo u otras superficies).

Tanto los parásitos internos como externos son potencialmente molestos y peligrosos por tres motivos:

  1. Porque por sí mismos, estos parásitos pueden ocasionar directamente lesiones sobre el organismo. Por ejemplo, los gusanos intestinales provocan vómitos, diarreas, adelgazamiento crónico e incluso pueden ocasionar la muerte por acumulación y formación de bolas que se atascan dentro del tubo intestinal. Otro ejemplo, las pulgas pican sobre la piel del animal, provocando un gran malestar, y ocasionando lesiones importantes en la piel a causa del rascado y de las alergias a su saliva; además, consumen mucha sangre si se encuentran en gran número, por lo que pueden ocasionar anemia y debilidad en los animales afectados.
  2. Porque muchos son transmisores de otras enfermedades infecciosas (que albergan en su interior y que transmiten al hospedador cuando le pican o cuando penetran en él), que pueden poner en grave riesgo la vida de los animales y de sus propietarios.
  3. Finalmente, porque interfieren con la capacidad de inmunización de las vacunas. Una vacuna, aplicada sobre un animal previamente parasitado, es muy probable que no tenga un buen efecto sobre el animal, quedando este desprotegido frente a las enfermedades contra las que se pretendía vacunar.

Existen muchos parásitos que son zoonoticos, o sea, que pueden afectar tanto a los animales como a los humanos. En las personas, los riesgos son exactamente los mismos que en los animales. Los parásitos pueden pasar a las personas de diversas maneras (por contacto, por ingestión…), siendo los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y los enfermos (sobre todo inmunodeprimidos), los grupos que corren más riesgo de adquirir una de estas parasitosis.

En los niños, el riesgo es doble, porque muchas veces no conservan las normas básicas de higiene, como lavarse las manos después de haber tocado a un animal o evitar llevarse a la boca objetos que han estado en contacto con estos animales parasitados.